Capítulo 47. Atrapada.
Las sonrisas se volvieron más amplias a medida que pasaba la noche, las palabras más sueltas y las carcajadas más frecuentes. La mesa en el Seven estaba llena de vasos y copas vacías y restos de aperitivos.
Emma no dejaba de mirar su anillo bajo la luz tenue del bar. Cada destello le recordaba lo que había dicho la mañana anterior: «Sí quiero casarme contigo».
La alegría de que pronto tendría una vida estable con Liam y los gemelos la llenaba de dicha. Lo que siempre había soñado le llegó luego