Capítulo 12. Sensible a sus caricias.
—Emma, no hay discusión —dijo Liam, firme. Trataba de convencerla de que se fuera a su casa con él—. No vas a quedarte aquí, sola, sabiendo que ese tipo está afuera, buscándote.
Ella bajó la mirada, sintiendo el calor de su insistencia como una presión en el pecho.
—No quiero incomodarte. Ya bastante tienes con tus hijos, con tu empresa y con tus suegros, para que encima…
—¡Déjame decidir lo que puedo o no cargar! —la interrumpió—. No voy a permitir es que vuelvas a sentirte sola y acorralada.