Después de saciarnos el uno del otro quedamos sumamente agotados. Lucrecia se abraza a mi cuerpo y recuesta su cabeza sobre mi pecho.
—En verdad me agrada estar así contigo —se levanta un poco y deposita unos cuantos besos sobre mi pecho desnudo—. Eres increíble. Por cierto, de ahora en adelante lo mejor será encontrarnos en este lugar. Es por seguridad —dicho esto se levanta de la cama y se dirige a tomar una ducha dejándome embobado al verla desnuda.
En cuanto sale comienza a vestirse y me lan