Después de saciarnos el uno del otro quedamos sumamente agotados, ella se abraza a mi cuerpo y recuesta su cabeza sobre mi pecho.
—En verdad me agrada estar así contigo —se levanta un poco y deposita unos cuantos besos sobre mi pecho desnudo—: eres increíble, por cierto, de ahora en adelante lo mejor será encontrarnos en este lugar, es por seguridad —dicho esto se levanta de la cama y se dirige a tomar una ducha dejándome embobado al verla desnuda.
En cuanto sale comienza a vestirse y me lanza