Mundo ficciónIniciar sesión—Pasa Alexandre. —Me indica el padre de Liza en cuanto llegamos a su despacho, paso y después de que éste entra cierra la puerta, tomamos asiento y durante algunos segundos el señor Belucci, me mira con el entrecejo fruncido—. He de confesar que no me agradabas, no por quién eres, ni tu relación con Lombardi, en general ningún hombre que bese a mi hija podría agradarme, pero he de reconocer que tu interés por ella es si







