Massimo
Al día siguiente, amanezco abrazado a Lilibeth y aunque deseo quedarme a su lado un poco más, me levanto no sin antes dejar un pequeño beso en su mejilla. Me dirijo a tomar una ducha para después cuidar a Rachel, mientras mi esposa se asea. Justo cuando estoy por bajar a desayunar, recibo un mensaje de uno de mis abogados, los cuales me ayudaron con todo el caso del robo que sufrí en los últimos meses y sin poder evitarlo, mi ceño se frunce. Se supone que todo está aclarado, además en l