Lilibeth
Al día siguiente, cuando intento levantarme de la cama, me resulta casi imposible debido al dolor de mi cuerpo. Siento como si un camión me hubiese pasado por encima.
—Te lo dije, amor, que no te podrías ni levantar de esa cama —musita Massimo y por la forma en que sus labios se curvan hacia arriba, parece estarla pasando increíble al verme hacer gestos con cada mínimo movimiento de mi cuerpo.
—No me parece gracioso Massimo —replico, chasqueando la lengua y dándole un pequeño golpe en