C78: Lamento mucho lo que pasó.
Su mente, incapaz de aceptar lo que había escuchado, empezó a llenarse de imágenes: su madre cocinando en la pequeña cocina, el aroma de sus guisos llenando la casa, las noches en las que se sentaban juntas en el viejo sofá, compartiendo una manta mientras veían la vieja televisión en blanco y negro, y los días en los que ella y Marfil jugaban en el jardín, bajo la mirada amorosa de su madre.
—Todo... —murmuró Kisa, con un nudo formándose en su garganta—. Todo está... destruido...
El temblor en