Regina arqueó una ceja, ahora con todos sus sentidos en alerta.
—¿Cómo que está mal? —preguntó, con una nota de preocupación que intentó ocultar.
—Él... de repente empezó a sentirse extraño y se desmayó... creo que tuvo un ataque de catalepsia —expuso Kisa, dudosa.
Regina abrió los ojos con sorpresa y frunció el ceño, incrédula.
—¿Cómo sabes tú eso? —inquirió, ahora mirándola con más intensidad.
Kisa levantó las manos en señal de súplica, viéndose algo ansiosa.
—Por favor, señora, no tengo idea