C194: No podemos dejar esto así.
Las horas que siguieron fueron una agonía interminable para Kisa y Marshall. El pasillo blanco y silencioso del hospital se convirtió en un escenario de tensión agobiante. Kisa no podía dejar de temblar, caminaba de un lado a otro sin descanso, con los brazos cruzados sobre su pecho como si tratara de contener su propia angustia.
Marshall, por su parte, se mantenía en pie, apoyado contra la pared con los brazos cruzados. Su rostro estaba serio, pero sus ojos reflejaban la angustia que trataba d