A MERCED DEL DINERO. C273: ¿Y qué hay de ti?
Richard llevó la taza a sus labios y bebió un sorbo antes de responder.
—Me ha ido bastante bien, Marfil. No tienes por qué preocuparte por eso. Después del divorcio, seguí trabajando para mi padre. Cuando él se enteró de que el divorcio ya era oficial, y después de un tiempo de ardúo trabajo, me ofreció nuevamente el lugar como su heredero universal. Pero lo rechacé.
—¿Lo rechazaste? —resaltó Marfil.
—Sí —respondió sin dudar—. Fue por orgullo. Le dije que no lo aceptaría, al menos no por el mo