A MERCED DEL DINERO. C14: No quiero hablar con nadie.
Marfil se quedó inmóvil, sintiendo cómo el peso de la situación la aplastaba. El papel entre sus dedos se arrugó, como si su rabia quisiera desbordarse a través de él. Cada vez que sus ojos caían sobre el nombre "Lucas Montoya", una sensación punzante la recorría, como si las letras mismas la hirieran. El simple contacto con el acta le causaba una incomodidad terrible, una decepción insoportable que parecía envolverla en un mar de pensamientos confusos.
—¡No puedo creerlo! —soltó con una carcaj