Charlotte empezaba a sentirse desorientada. En el mes que había estado en manos de Gustav, había recibido todo tipo de insultos y malos tratos, solo para que le diera información relevante de la manada.
Eso había impedido que la matara, pero el costo había sigo grande. Al punto que tenía fiebre y la piel con ampollas sobre las heridas de cigarrillo no tratadas. Pero, lo que más le preocupaba a Charlotte, era que todo ello lo había escuchado su sobrino.
El mismo al que solo pudo defenderlo, recib