No sabía como podría persuadirlo. Aunque la última vez había logrado que nos desvistiéramos, todo había sido arruinado por un simple comentario. Así que, debía escoger bien las palabras antes que su vida acabara.
— Señor, si van a huir, deben hacerlo pronto. No tenemos mucho tiempo — dice el señor Retmus.
— Huyamos, pero los cuatro. Puedo dejar a mi hermana bajo el cuidado de doctores en un hospital donde la atención sea buena y su ubicación sea secreta. Pero, no sería capaz de dejar a los niño