El chico sabía que no había puertas antibalas en un pueblo olvidado incluso por el mismo alcalde. Así que, solo era, disparar al pomo y acabar con ambos si alguno ponía resistencia. Por lo que, aprieta el gatillo deseando escuchar el disparo.
— ¿Phett, eres tú? — pregunta la anciana detrás del chico que de inmediato guarda su arma.
— ¿Abuela? ¿Qué haces?
— Sabes que trabajo como voluntaria para la limpieza de la plaza. Lo que no entiendo es, ¿Por qué estás aquí? — pregunta la anciana.
— Oh, e