Curthwulf estaba más que feliz y aunque tenía muchas cosas que hacer, se había sentado frente a Zaid y Lowell, quienes construían castillos de arena, olvidando que Charlotte no estaba.
Sentado, mirando como la noche llegaba, escuchaba como su manada se comunicaba entre sí, mostrándose más tranquilos de lo que había visto anteriormente. Complacido porque la idea de Charlotte fuera correcta, se acostó en la arena, para disfrutar de un momento de tranquilidad.
— Algo bueno debió pasar si estas as