Charlotte se sintió desorientada, su cabeza dolía y no sabía dónde se encontraba. Pero, sabía que estaba a salvo. No tenía cadenas atadas a ella y por donde se encontraba, estaba siendo atendida, seguramente por las heridas que había sufrido intentando huir.
Con cuidado, se bajó de la cama y deseando saber dónde estaban los niños, salió de la habitación, encontrándose con el ruido moderado de varias personas siendo atendidas por los doctores.
Charlotte, los reconocía, eran miembros de la manada