Papá sigue con la expresión de que debemos estarle tomando el pelo, y Dan sigue con el rostro pálido. Un poquito más y se me desmaya.
—Dices que te llamas Dan — une mi padre sus manos en forma de plegaría.
Dan asienta apretando sus labios. Papá sonríe.
—¡Dime que te sigues llamando Dan ahora! — le grita mientras se quiere abalanzar encima de él.
Pero Dan es más rápido que mi padre, se viene a poner detrás de mí a usarme como escudo. Mi papá lo quiero agarrar desde varios ángulos, y desde todos