Por más que intente llamar a Damián este no me contesta, y mientras más horas pasa sin contestarme más son los mensajes y llamadas perdidas que se van acumulando en mi celular. Amy no ha parado de escribirme, pero no he leído sus mensajes. Digamos que me preocupa cómo está mi esposo a un nivel estratosférico.
—Vamos, contéstame Damián. Tienes que hacerlo… — susurro estresada.
Escucho algunos golpes a la puerta de la que era mi habitación al vivir en la casa de mis padres. Aquí era donde me habí