Como Amy y yo andamos bajo el régimen del hielo, no tengo quien me distraiga de sólo pensar en Damián al dormir y al despertarme. Nuevamente estoy pensando en sus labios mientras toco los míos en este ascensor.
Cuando las puertas se abren, camino más animada de la cuenta a su oficina. Esta vez no me importa que mis compañeros estén hablando de mí con disimulo, ya me he acostumbrado. Intento tocar, pero me detengo al escuchar la voz de Rowan dentro de la oficina.
—Estás haciendo un mejor trabajo