Una vez todo en orden, trasladaron a Samantha a la sala general tal como había indicado la enfermera hace un momento.
—Me agrada poder salir de la habitación, pero ¿tantos enfermos han ingresado? Eso sí me desanima. Parece que muchas personas han estado pasándolo mal estos días. — dijo Samantha.
—Sí, también se me hace sorprendente, pero tranquila, debes preocuparte por sentirte bien y así poder volver a casa con nuestra pequeña. — comentó Gerald aliviando su angustia.
—Amiga, Gerald… Yo me iré