—Cariño, se me ha ocurrido una idea. Espera aquí, ya vuelvo. — dijo Gerald dejando a Samantha recostada en la cama.
—¿A dónde vas? — preguntó, pero ya el CEO se había ido de la habitación.
«¿Qué se le habrá ocurrido ahora? Ese Gerald inventa demasiado» pensó Samantha esperando ansiosa que volviera para saber de qué se trataba.
El cotilleo entre las demás mujeres de la sala había cesado por un momento, pero no se confiaba. Por lo general no era celosa, sin embargo, ella sabía que él era un hombr