Bianca cruzó el umbral de su habitación y cerró la puerta de golpe, apoyando la espalda contra la madera tallada. Tenía el corazón dándole vueltas en el pecho a una velocidad alarmante, y la respiración le costaba como si hubiera estado corriendo un maratón. Se deslizó lentamente hasta quedar sentada en el suelo, cubriéndose el rostro con las manos mientras intentaba asimilar el torbellino de emociones que la asfixiaba. Estaba completamente abrumada, atrapada en un limbo donde no sabía qué hac