El primer amanecer en la casa de Alan no fue el despertar de una mujer derrotada, sino el de alguien que comenzaba a respirar por primera vez en años tras ser rescatada del asfixiante encierro de la mansión Riva. La residencia de Alan, un espacio de arquitectura moderna, minimalista y libre de la sombra opresiva y gótica de la familia de Alessandro, se sentía como un territorio neutral, casi sagrado. Bianca se encontraba en la pequeña cocina, observando la ciudad de Santo Domingo que desperta