El plan de Bianca era una obra maestra. No buscaba una confrontación física ni un grito desesperado; buscaba la demolición absoluta del prestigio de aquel intento de relación. Sabía que para Alessandro, su mayor tesoro no era Emma, sino su imagen de hombre de negocios inquebrantable y su control sobre la mansión. Por eso, su estrategia era convertir el hogar de la familia en un escenario erótico donde Alessandro fuera el único que pisara las minas. El objetivo era doble: primero, que Alessand