Capítulo XXII. La Gran Guerrera Blanca.
Faith.
-“¿Quién te ha dicho que te controles?, yo no te lo he pedido.”- le dije en un gruñido, un deseo animal me dominaba y mis cuerpo ya no podía soportar más esa tortura.
A una velocidad que no podía ser posible, Arcel, llegó hasta mí , y abrazándome, me besó con toda la fuerza de su deseo, y mi cuerpo comenzó a temblar. Mientras me alzaba en sus brazos, no se lo que me pasa con este hombre, nunca me había considerado pequeña, la verdad es que era bastante alta para ser mujer, mido uno seten