Lyra fue la primera en irrumpir en la sala atestada de ancianos con rostros serios y sobrios, quienes la observaban como si no fuera mas que solo un trozo de carne, un bien que fácilmente podría ser reemplazado. De cierta forma, Lyra se sintió inferior en ese preciso instante, sin embargo, rápidamente recordó quien era y el valor de la sangre que corria en sus venas.
Ellos eran simples ancianos necios y estirados, amargados por el correr del tiempo, por el contrario, ella era una princesa de un