Capítulo 34:

Aegan:

El no lo iba a admitir. No pensaba hacerlo ni aunque lo torturasen. Sin embargo, la verdad era que cuando vio a Lyra y Damino juntos, en el baño, besándose de aquella manera, su corazón habia dejado de latir.

Uno podría creer que para un compañero, ver a su compañera con otro hombre, despertaría los instintos mas destructivos dentro de este. Pero en el caso del príncipe dorado la historia era diferente. Todo aquel calor, y pasión destructivamente peligrosa, simplemente se habia esfumado.
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Maria M Torreslas reglas se fueron al infierno ja ja ja ja
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