Aegan:
El no lo iba a admitir. No pensaba hacerlo ni aunque lo torturasen. Sin embargo, la verdad era que cuando vio a Lyra y Damino juntos, en el baño, besándose de aquella manera, su corazón habia dejado de latir.
Uno podría creer que para un compañero, ver a su compañera con otro hombre, despertaría los instintos mas destructivos dentro de este. Pero en el caso del príncipe dorado la historia era diferente. Todo aquel calor, y pasión destructivamente peligrosa, simplemente se habia esfumado.