Ambos lobos regresaron a la casa unos minutos mas tarde, juntos, silumando que simplemente se habían encontrado en el camino. Lyra ya los esperaba sentada en la entrada, con su mirada clavada en ambos. Implacable y aterradora.
Fue Aegan quien comprendio que algo no iba bien desde el primer instante en que sus ojos se encontraron.
Sin embargo, y para desgracia suya, Damino no comprendio el nivel de peligrosidad en el que se encontraban.
—¿Cómo estuvo tu paseo, Lyra?—pregunto el príncipe cruel, i