El cuerpo de Aleksi entendió a la perfección lo que Beth quería, era parte de su instinto, pero debía dominarse y no dejarse llevar.
Él jamás se había detenido a reflexionar en si sus acciones podrían causar daño a la mujer con quien estaba a punto de acostarse, pero con Beth era diferente. No deseaba presionarla a hacer algo de lo que luego podría arrepentirse; después de todo, apenas un día antes aceptó el regalo de Harry y eso debía significar algo para ella.
Beth se aferró a la meseta como