Aleksi no sabía en dónde vivía Beth y descartó preguntarle a Harry, eso sería cruel y el lobo podría ser un asesino —cuando la situación lo requería, como cualquiera de los Ashbourne—, pero no un hombre que disfrute restregarle en la cara a otro una de sus pequeñas victorias. Así que recurrió a su hermano mayor, quien consultó con Gianna y en menos de cinco minutos ya tenía la dirección en el celular.
El lobo condujo con calma. No quería despertarla tan pronto, pero Beth se adelantó.
—¿A dónde