—¡¿QUÉ?!— Cristal casi se desmaya con la repentina, inesperada y totalmente fuera de contexto proposición descabellada del líder del quinteto y además príncipe de toda una nación de seres sobre naturales.
Tomó un momento para su cerebro procesar toda la magnitud de lo que acababa de decir.
—¿Qué?— repitió aun aturdida, su rostro escarlata por la vergüenza de las implicaciones de lo que estaba diciendo.
—¿Por qué no? —Él se encogió de hombros como si no fuera la gran cosa. –Me gustas, te gus