Envuelta en el cariñoso abrazo del castaño, y por el cansancio del día, Alisson pronto empezó a cabecear.
—Papi, ¿me puedes llevar arriba a dormir, por favor? —preguntó inocente la pequeña, aunque aquello era algo muy íntimo.
Él frunció el ceño y miró a Hannah y a sus padres, que aceptaron sin decir mucho.
La levantó y ella apoyó la cabeza en su hombro, se despidió de sus abuelos y el muchacho la llevó escaleras arriba en compañía de Hannah.
Una vez en el cuarto, la recostó y arropó, tal como l