El grito le heló la sangre a una Hannah que salió a toda prisa casi sin pensarlo hacia la cocina, que se encontraba al fondo. Al llegar, vio una bandeja rota en el suelo; Justin estaba ahí con cara de espanto y había sangre, Lenna tenía también cara de susto y sostenía una galleta, como pasmada, y el brazo de Alisson, de su pequeñita, rezumaba sangre mientras ella se removía y gritaba.
—¡Aaaaaah, me duele, me dueleee!
A Hannah se le paralizó todo y fue incapaz de moverse.
—¡Qué pasó aquí, qué h