Las cosas no salieron como esperaba, pero Emma no iba a rendirse. Tras recibir una llamada de uno de los sujetos que conocía a los secuestradores, anunciando que el plan falló, se molestó y tiró objetos por todas partes, pero se serenó y replanteó lo que haría de ahora en adelante.
Sin embargo, una llamada de su padre lo alteró todo.
—¡Emma Becker, qué demonios hiciste! —gritó el hombre al otro lado de la línea.
Ella, sobresaltada en su habitación, frunció el ceño.
—¿De qué hablas, papá?
—¡Los C