58. ¿¡Cómo iba a saberlo!?
Temblando, así era como se encontraba Sofía en esos momentos, se sentía como una gelatina mientras que veía la furia refulgir en los ojos de Gabriel. Ella tuvo que tragar en seco mientras que instintivamente se llevaba una mano al vientre pronunciado, consiguiendo que los ojos de el alfa siguieran de inmediato el movimiento y un gruñido saliera de él.
Todo su cuerpo se puso en tensión al escucharlo y a su lado Sven dio un paso hacia adelante cubriendola con su cuerpo, y aunque ella sabía que lo