41. Una casa llena de gatos hambrientos
Gabriel no podía creer lo que estaba viendo. Él sabía que su madre no se daría por vencida con el tema, pero nunca se imaginó que actuaría con tanta rapidez.
A su lado podía sentir el cuerpo tenso de Blake a la espera de que él le diera la primera orden, pero lo cierto era que no sabía qué hacer para no alertar a los recién llegados de que ya tenía una compañera, sin embargo había una sola cosa que sabía que no podía esperar.
—Llama a la bruja, Blake. Necesito que haga algunos hechizos para mi