35. Él la mató
Los siguientes días las cosas entre ella y Gabriel iban viento en popa, parecían dos adolescentes que no podían quitarse las manos de encima y cuando no estaban uno encima del otro se iban a la biblioteca a seguir investigando.
Sofía debía admitir que con cada día que pasaba los sentimientos hacia el alfa se hacían más fuertes y el vínculo que los unía también.
Sin embargo, esa mañana la madre de Gabriel le había solicitado una reunión por lo que ella se había quedado sola, así que aprovechó e