—Estoy más cuerdo que nunca —contestó, y miró a Vanessa a los ojos—, eres la única persona en la cual confió, sé que los bienes estarán en buenas manos.
Vanessa se llevó la mano a la frente, negó con la cabeza.
—¡Es una locura! —insistió—, tu abuela pondrá el grito en el cielo, y con más razón pensará lo peor de mí. —Resopló—, no, no quiero, ni puedo aceptar algo así.
Ryan sintió la garganta seca, bufó, por un lado, comprendía a Vanessa, pero por el otro, ella era la única persona de confian