En el apartamento de Vanessa, Caroline se preparaba para acostarse, no podía conciliar el sueño, aunque no lo demostraba se hallaba intranquila y angustiada por lo que había visto en el tarot, y las cosas que estaban pasando con respecto a la empresa.
De pronto escuchó música en el pasillo, parpadeó pensativa, reconoció la melodía.
«Señora de las cuatro décadas, y pisadas de fuego al andar, su figura ya no es la de los quince; pero el tiempo no sabe marchitar, ese toque sensual y esa fuerza v