Ryan no había podido contener la curiosidad, y se quedó escuchando detrás de la puerta, sonrió cuando escuchó a su hija gritar con júbilo, entonces se atrevió a abrir y entrar.
—¿Eso quiere decir que me perdonas, Hope?
La niña inclinó la cabeza, mordió su labio inferior.
—Pero no lo vuelvas a hacer —recriminó, y le brindó una sonrisa.
Ryan sentía que su ritmo cardíaco iba en aumento.
—¿Puedo darte un abrazo, ya no como tío, sino como tu papá?
Hope se estremeció al escucharlo, lo miró con at