Vanessa abarcó con su humedecido sexo el miembro duro de Ryan, empezó a subir y bajar balanceando sus caderas, sus senos se movían al mismo compás, la visión que él tenía de ella, era exquisita.
Ryan colocó sus manos en las caderas de Vanessa, y marcó el ritmo, cada vez, más fuerte y profundo, sus respiraciones eran agitadas, sus cuerpos sudorosos chocaban y se hacían uno, ella tenía los ojos cerrados, los labios separados, su cabello le rodeaba la espalda, varios gemidos salían de su boca.
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