Vanessa llegó con Ryan a su apartamento, en el auto se había retocado el maquillaje, aunque tenía los ojos rojos en hinchados.
—Ava se dará cuenta de que lloré.
—Le diremos que te duele la cabeza, no es conveniente asustar a nuestras hijas —declaró.
Vanessa asintió y tal como lo predijo al entrar al apartamento Ava notó los ojos llorosos de su mamá.
—¿Qué te ocurrió? —preguntó la niña, observando a su mamá con mucha atención.
—Nada cariño. —Vanessa se inclinó la abrazó con fuerza—, me duel