Ryan señaló con su mano la mesa de centro, ahí reposaba el resultado de ADN, Vanessa tomó la hoja, sus ojos se enfocaron en el resultado final, y se dio cuenta de que era cierto.
—¡Es mi hija! —repitió él, y su pecho ardía como el infierno—, jamás quise conocerla, la rechacé cuando me asignaron la custodia, ella solo necesita mi protección, y yo la quería mandar a un internado. —Quiso volver a lanzar cosas, pero retuvo sus impulsos por la presencia de Vanessa, sus palabras ahogadas salían con d