Vanessa aún sentía que el corazón le palpitaba con fuerza, apenas estaba recomponiéndose del beso y de todo lo ocurrido, cuando escuchó el fuerte llanto de las niñas, se separó de Ryan, y corrió adentro.
—No me quiero ir con la abuela —sollozaba Hope, abrazada a Ava.
—No permitiré que te lleve —aseguró Ava, también abrazada a su amiga.
Vanessa se estremeció al verlas, apretó sus puños, prefirió no decir lo que pensaba de Rose en su mente, pero no era nada bueno.
—Tranquilas —dijo Vanne, se