Capítulo 29.
Mi cuerpo se mueve casi por inherencia cuando veo que Jason cierra los ojos, no puedo dejarlo ir, no quiero abandonarlo, tengo que ayudarlo.
Me levanto del suelo y corro al lugar donde estaba nuestro campamento, todo estaba destruido, pero entre las ruinas afortunadamente puedo encontrar un botiquín de primeros auxilios, el mismo que usé el día que Jason y yo nos conocimos.
No tengo ningún tipo de entrenamiento médico, pero por simple deducción, desinfecto y cubro las heridas del cuello de Jaso