Capítulo 138.
Adan y yo mantenemos un rotundo silencio, mientras que de forma expectante esperamos oír un nuevo sonido o ver alguna cosa, pero nada ocurre, parece como un maldito espejismo o ilusión, y que yo estaba loca.
—Tranquila, es la nieve —me asegura Adan, acercándose nuevamente a mi y abrazándome por la cintura, como comúnmente hace—. Se que no estas acostumbrada al clima, pero te lo aseguro, es la nieve, no hay nada mas de que preocuparse.
—Si, yo… Yo creo —respondo dubitativa, intentando relajarme.