Katherine sintió los rayos de sol filtrarse a través de la cortina de la habitación, eran demasiado claras como para mantener la luz fuera de ella. Entreabrió un ojo para fijarse que el color de las cortinas era de un ocre y se sorprendió. ¿En qué momento habían dejado de ser pistacho? Se obligó a sentarse en la cama, algo perdida, la sábana se descorrió dejando al descubierto su torso desnudo y la mitad del cuerpo de Daniel. No pudo evitar quedarse admirando su físico y la parte baja de este,