Al día siguiente de que la pareja regresara a su hogar, Katherine debía comenzar el nuevo semestre en la universidad, en cierta forma lo agradeció. Necesitaba salir de esa casa por el bien de su salud mental. No podía acercarse a la puerta de la habitación principal sin sentir que la sangre le hervía de rabia y aquel espeso amargor escociéndole en la garganta.
Habían transcurrido solo pocas horas y todo permanecía vívido en su mente, el caos, las fotos, la frase en la pared, el dolor, la rabia