Treinta minutos después estaban recostados sobre dos tumbonas debajo de una pequeña carpa sobre la arena blanca de la isla, no se encontraba tan llena debido a la temporada baja del lugar, había algunos yates y personas en motos acuáticas y otros practicando los deportes más osados. Katherine sacó de su bolso de playa el protector solar y comenzó a aplicársela sobre los brazos, cuando iba a verter más crema sobre su mano, Daniel la detuvo.
—Yo puedo hacer eso, Ángel.
—Pensé que no te ofrecería