Llegar al departamento era lo que Katherine había estado deseando desde el encuentro desagradable con aquel zoquete. La tensión de aquel encuentro funesto la terminó venciendo, dejándola rendida a los brazos de Morfeo durante la hora que tardaron en retornar de la Isla de Coche. A pesar de ese percance, todo fue mágico y maravilloso, desde la noche en la que su cuerpo hubo experimentado las ávidas caricias de Daniel en su piel y el modo en la que le hizo el amor.
—No puedo creer que ayer saliér